A partir del 1 de enero de 2030, todas las viviendas que se quieran vender o alquilar deberán contar con una calificación energética mínima de E. Además, para 2033, esta exigencia aumentará a la letra D. Así lo establece la Directiva Europea sobre Eficiencia Energética, que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector de la construcción, responsable de más de un tercio de las emisiones en la Unión Europea.